miércoles, 27 de agosto de 2014

Libertad.

Que un papel y un lápiz
me da más libertad
que cualquiera,
y si de mi dependiera
yo no volvería a hablar.

Pero el paisano de enfrente
 ya no me entiende
 y por él soy presa de mis palabras,
 esclava de mis recuerdos.

 Y que este cuaderno
siempre me hará llorar.

No está bastante maldito
el lápiz con el que relato
si no que este papel ingrato
me hace perder libertad.

Es distinto expresarse
que dejarse devorar.

Y si encuentas esto
o yo te lo dejo leer
que sepas que no es que no pueda,
es que no quiero poder.

Que soy presa de lo que escriba
y libre de poderlo hacer.

Por eso no soy libre
pero tampoco lo dejo de ser.

lunes, 2 de junio de 2014

La vie est belle.

Qué irónica la vida ¿no? En un momento pasas de una sonrisa a una lágrima y viceversa.
De pensar que algo vale la pena a creer que es mejor tirar la toalla.
 De la ilusión del primer amor a el desastre de una relación.
 De la belleza del canto de un pajaro a la desafortunada muerte de este.
De las alegres hojas verdes a las deprimente amarillentas que se volveran marrones.
 De una mirada con brillo a una llena de lágrimas.
¿Y de verdad es tan difícil ser feliz?
 ¿Tanto cuesta que las sonrisas sean eternas?
¿Que nunca nos cansemos de luchar?
 ¿Tan difícil es un amor eterno o la inmortalidad de un pequeño pajarito?
 ¿Es necesario que las hojas dejen ser verdes y todos los ojos se inunden de agua?

C'est la vie, como dirían aquellos franceses conformistas.

Pero quizá las respuestas a esas preguntas sea un No, porque los inconformistas franceses refinados suelen decir un "la vie est belle", así que busca la belleza, que es facil de encontrar. Porque no hay nada más bonito que lágrimas de frío en un triste otoño bañado de amarronadas hojas de árbol con el canto de un pajarito que no será eterno recordando un amor que tampoco lo fue.

Ella.

Su corazón estaba frio al igual que aquella teraza a la que le gustaba salir los helados días de invierno.
Quizá fuese un poco rara, bastante fuera de común. Una chica que prefería escribir dibujos y pintar palabras a salir de borrachera. Una chica que prefería un café a un gin tonic. Una chica que prefería un abrazo a un polvo.
Alguien diferente a lo que la maldita sociedad está acostumbrada a ver o nosotros queremos que vea.
Era una chica poco coqueta, desarreglada y un poco ingenua.
Sus lágrimas se helaban antes de salir y sus sonrisas se ahogaban en ellas. No era exactamente una chica alegre de esas que sonríen y raramente lloran. Era más bien la que llora y raramente sonríe.
Se autodestruía. Se arañaba por dentro mientras hacía arder su mente. Se destrozaba el corazón para que ningún idiota lo hiciera.
¿Y sabéis lo más importante? Le gustaba ser ella.

domingo, 27 de abril de 2014

Hazme recordar.

Acaríciame,
pon tu piel con la mía
y hazme recordar
que no eras fría.

Bésame,
pon tus labios con los míos
y hazme recordar
lo que sentimos.

Caliéntame,
pon tu ropa con mi ropa
y hazme recordar
cuando eramos esos idiotas.

Olvídame,
por tus ojos en mis ojos
y hazme sentir
que volverás a ser feliz.

martes, 22 de abril de 2014

A Bécquer.

Y esas golondrinas (de las que tanto se habla),
esas que escribiste y tanto enamoraron,
y que los nidos colgaron
ya las veo yo pasar,
las que susurran tu nombre
y me dejan a desolado.

Y esas madreselvas (que todos queremos rescatar)
esas que escribiste y tanto gustaron.
y las flores que crecían
ya nunca se abrirán,
los ojos se inundan de lágrimas
al pensar, que nunca más escribirás.

Y el amor de sus oídos (que quisiste rescatar),
esas las palabras ardientes que queremos escuchar.
Y tu profundo sueño,
ya nunca acabará pero
las palabras que has dejado,
esas...no morirán.


Se hacía tarde.

Se hacía tarde,
hacía frío
todo ardía
y aun así, se sentía vacío.
Ya era hora de marcharse
¿huir?
solo quería fugarse,
la cosa era sobrevivir.


jueves, 17 de abril de 2014

Miedo.

Ya no era el hecho de que se encontraba perdida, era el hecho que tampoco le encontraba a él. ¿En que momento decidió que su vida fuera a centrarse en aquel chico de pelo moreno? Quizá ella no controlase eso, y el amor, no era culpa suya, sino que sus sentimientos salieron solos, o quizá se empeño tanto en querer aquel chico que ahora le quería más de lo se imaginaba.  Sea como fuese, estaba unida a él más que a su propia vida, y quizá mantener aquella amistad le gustaba o simplemente le hacía un daño que ni ella quería aceptar. Le gustaba compartir aquellos momentos de risas y abrazos, que quizá para ella significaban más que para él. Pero nunca se lo dijo.

 Él la trataba como una amiga, pero se notaba, que no solo la quería como  a una simple amiga, o al menos eso veían todos menos ella. La había querido tanto, que tenía miedo a que por su culpa ella sufriera algún daño, de volver a hacerle daño, y por eso, permanecía cuidándola como un amigos más, por mucho que le doliera. Sus ojos verdes le atraían como si de un hechizo se trataba y deseaba volver a perderse entre su pelo, pero se prometió que nunca más lo haría, que debía asumir que solo serían amigos y la cuidaría como a una hermana. Y eso hizo, cuidarla hasta que cada uno encontró su camino y fueron felices a medias, porque parecía que era verdad eso que decían de que el primer amor no se olvida.

"El miedo, pudo con ellos, pero no con sus sentimientos."