lunes, 2 de junio de 2014

Ella.

Su corazón estaba frio al igual que aquella teraza a la que le gustaba salir los helados días de invierno.
Quizá fuese un poco rara, bastante fuera de común. Una chica que prefería escribir dibujos y pintar palabras a salir de borrachera. Una chica que prefería un café a un gin tonic. Una chica que prefería un abrazo a un polvo.
Alguien diferente a lo que la maldita sociedad está acostumbrada a ver o nosotros queremos que vea.
Era una chica poco coqueta, desarreglada y un poco ingenua.
Sus lágrimas se helaban antes de salir y sus sonrisas se ahogaban en ellas. No era exactamente una chica alegre de esas que sonríen y raramente lloran. Era más bien la que llora y raramente sonríe.
Se autodestruía. Se arañaba por dentro mientras hacía arder su mente. Se destrozaba el corazón para que ningún idiota lo hiciera.
¿Y sabéis lo más importante? Le gustaba ser ella.