jueves, 20 de agosto de 2015

Cartas a Verano.

Querido, aunque odiado hasta ahora, Verano:

 Llegaste a mi vida en una tarde de primavera, con mil exámenes acabados, con los nervios de tener conmigo por fin los resultados. Llegaste inesperadamente trayendo contigo miles de recuerdos y haciéndome pasar las noches en vela pensando en lo que pudo haber sido y no fue, en lo que pude haber tenido y no tuve, en todo lo que rechacé.

De repente pasé de estar en las nubes a caer en picado por no recibir las noticias que yo pensaba que eran las que debían venir contigo. De repente me vi buscando todo lo que me faltaba, queriendo ser feliz con todas mis fuerzas sin saber, que eso llega sólo, que no puedes obligar a tu mente a convencer tu corazón.

Quizá te había esperado demasiado y por eso me decepcionaste. Y pasó Junio, y te llevaste mis esperanzas. Y llegó Julio y con él no volvieron. Julio fue el mes más raro de mi vida, una mezcla de alegría, nostalgia, decadencia y tensión. Pero tampoco me trajo buenas noticias y se fue con él la ilusión.

Y tú aun estas aquí, que diablos, aún te queda mucho para irte pero con Agosto has traído confianza, la confianza que me faltaba para no tener que esperar más noticias.

 No sé que será de mi cuando te vayas, ni siquiera en que ciudad voy a vivir pero eso ya no me importa. Con Agosto me has traído las fuerzas que me faltaban para aprender a sonreír, y quizá alguna vez te dije te odio pero hoy, hoy te quiero mucho.

domingo, 12 de julio de 2015

La nueva generación.

Una generación nueva está surgiendo llena de ideas, ideas  buenas, otras malas y tal vez quizá algunas perversas. Una generación que ha nacido en el bum de la tecnología, una generación que se reinventa cada día intentado superar la crisis de un modelo que está corrupto por dentro, que le oprime, que le traiciona, que no lucha por sus derechos y le roba la libertad.

La generación piensa que el arte está por encima de todo, que la poesía puede gobernar el mundo, el nuevo mundo, que los museos son los nuevos centros de ocio, que en un libro pueden vivir millones de aventuras y un vídeo puede transmitir miles de cosas. La generación que lucha cada día, que vive por y para sus sueños, que alcanza metas inimaginables sólo con dedicación y constancia.

Soy de esa generación, de la generación del cambio, esa que intentan frenar con leyes absurdas.

Soy de la generación del arte callejero, de la poesía sin ataduras, de la magia y la ilusión.

Soy de la generación que no teme a las distancias, que vive a mil por hora y cree en poder crear tantas cosas como le apetezcan.

Soy de una nueva generación que no es mejor que las anteriores, sólo distinta.

martes, 12 de mayo de 2015

La princesa soñadora.

Estaba dormida esperando que algún príncipe la despertara de aquel largo sueño al que había sido condenada solo por el hecho de ser una mujer. Dormía y soñaba con ser su propia heroína, con luchar por sus ideales y hacer sus sueños realidad.

Cada día imaginaba que se despertaba de aquel sueño y no volvía a depender de un príncipe que pasara por allí para poder salir de aquella cárcel para, seguramente, acabar en otra que este le impondría. Soñaba con dejar de ser una frágil princesa y convertirse en una luchadora, en combatir y luchar por su reino.

Un día, una chica fue a visitarla y entre sueños la princesa fue capaz de oír su voz que le contaba que lejos de su castillo había empezado una revolución. Le contó que todas las princesas lo suficientemente valientes comenzaron a despertarse de aquel sueño y comenzaron a formar escuadrones de batallas para conquistar territorios. Le explico que solo hay que creer fuertemente en los sueños para que se cumplan.


La princesa despertó, y junto a esa chica, fue a luchar por su libertad. Perdieron miles de batallas, conquistaron muchos territorios importantes y además, dejaron un gran legado a todas sus hijas, las cuales continuarían su trabajo.

lunes, 11 de mayo de 2015

La chica de mis sueños.

Parecía una chica cualquiera. Era aparentemente normal. Aunque su corazón estaba lleno de fantasía, su mente rebosaba de magia y sus ojos, cada vez que escribía, se llenaban de emoción.
Le encantaba poder desahogarse con aquel papel ya que era el único en el que confiaba. El único que la comprendía.
Era una chica luchadora, a la que le encantaban las aventuras y nunca tenia los pies en la tierra. Era tímida porque no le gustaba mezclarse con los humanos.
Aparte de la poesía, amaba la música. Todo lo que tuviese un pequeño ritmo le llamaba la atención, todo aquello que emitiese algún sonido por muy espeluznante que fuese.
Ella era la chica de las ideas claras, de las palabras raras y la mirada profunda.
Era una chica a la que le gustaba estar sola, la chica de los ojos oscuros, la chica de mis sueños.

Cree, lucha, crea.


Triunfar no es fácil y continuar sin hacerlo tampoco. Valorar lo que se tiene es complicado, luchar por lo que se quiere un poco más.
Los sueños se pueden alcanzar, la imaginación puede superar la realidad y convertirse en ella, se puede creer creando y crear creyendo.
Rendirse es el camino fácil y a veces, como dijo alguien al que aprecio mucho, hay que elegir entre lo que es fácil y lo que es correcto. El que no lucha por lo que quiere, no merece lo que desea. El que se rinde a mitad del camino, no merece llegar a la meta.
A veces las cosas se vuelven casi imposibles pero hace falta pasarlo mal para aprender a disfrutar de los buenos momentos, de la gente que tenemos a nuestro lado y de las pequeñas cosas que nos da la vida.
Quizá el mundo no es tuyo y no puedes cambiarlo pero con un poco de imaginación y muchas ganas puedes mejorar tu pequeño mundo.
No siempre pienso así, pero hoy estoy positiva.
Así que pienso repetirme cada día: "Cree, lucha y crea. Vive, disfruta y no te rindas nunca."

martes, 28 de abril de 2015

El País de los Sueños.

Aquel lugar parecía un mundo de fantasía, una mezcla desesperada entre el País de las Maravillas y Nuncajamás, aunque aquel lugar le resultaba bastante conocido. Un plácido olor a rosas llegaba hasta ella y las olas de mar resonaban en su cabeza. Cuando se levantó del suelo de aquel extraño lugar pudo observar con más claridad y descubrir que sus sentidos no le mentían, una enorme playa estaba ante sus ojos y a sus espaldas rosales amarillos permanecían espectadores de aquel maravilloso paisaje.
No había nadie por los alrededores y tampoco parecía que ningún humano nunca hubiese pisado aquel extraño lugar. No había edificios, por lo menos no hasta donde la vista le dejaba ver, ningún puerto en aquella playa o deforestación alguna del bosque que dejaba a sus espaldas.
Aquel lugar no era desconocido para ella, era el lugar en el cual cada noche pensaba, la escena de todos sus cuentos donde se desarrollaban las vidas de sus principales personajes. Unos pequeños loros comenzaron a revolotear cerca de ella, unos animales curiosos con exóticos colores que parecían querer decirle algo, una cascada de fondo que no paraba de resonar. Era su alarma, tenía que irse. En media hora, comenzaban las clases.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Había cosas que nunca cambiaban.

Después de cada odiado verano,
llegaba el otoño con sus hojas anaranjadas y secas.
Después del calor, la humedad y el sudor,
venía el fresco, la lluvia y los escalofríos.
Año tras año.
Después de las hojas caídas y los árboles desnudos,
llegaban los inviernos helados.
Después de el fresco y la lluvia,
venía el viento frío en la cara y los gorros de lana.
Año tras año.
Después de los inviernos de frío,
llegaban las flores y la brisa.
Después del viento y los gorritos
venían las amapolas y golondrinas.
Año tras año.
Lo que siempre se quedaba,
aunque las hojas se cayeran,
el suelo se congelara
o las flores creciesen de nuevo,
era tu recuerdo.
Tu jodido recuerdo.
Día tras día.